Vindt

Jueves 20 de enero de 2011. Día 24 de viaje…. viajando a Vindt.

Cerca de las siete de la mañana llegamos a la frontera con Vietnam. La ruta durante la noche fue terrible. Avanzábamos lentamente porque el estado de la carretera era muy malo.  Por momentos el camino tenía una sola mano y solo por momentos también tenía asfalto. Llegamos a Nong Haet, la ciudad fronteriza de Laos y tuvimos que cruzar caminando hacia el lado vietnamita al pueblo de Nam Can.

Tuvimos que esperar un buen rato para cumplimentar con los trámites de la burocracia vietnamita pero bueno, nada, solo burocracia. Ni una sola pregunta para cruzar.  Seguimos viaje luego de un par de horas, pero ahora por tierra de Vietnam.

En el micro íbamos pocos turistas, todos sentados adelante. Un brasilero, dos holandesas y yo. El resto de los pasajeros eran todos trabajadores de una empresa forestal y de hecho, el micro estaba tapado de árboles en el techo y las bauleras que llevaban vaya uno a saber a donde.  Erróneamente creíamos que estábamos a 90 km de Vindt, destino final del micro pero no… eran más de 300 km. Y el tiempo pasaba rápido y los kilómetros despacio.

Paramos para almozar y eso era una mala señal. Si parábamos para almorzar quería decir que todavía faltaba mucho para llegar. Nadie podía darnos mucha información porque NADIE hablaba ni  una palabra de inglés.  Tratábamos de preguntar por distancias, horarios y lugares pero nadie nos entendía. Y menos el chofer, que claramente estaba cansado y ofuscado de tanto manejar y no quería que le preguntemos nada.

Paramos para almorzar y ese era otro problema. Un gran problema porque no teníamos plata. No podíamos cambiar dinero allí y por ende, a pesar del hambre impresionante que teníamos, no podíamos comer. Estábamos en un restaurant muy local en el medio de los arrozales vietnamitas. Ni banco, ni cajero cerca. Uno de los operarios de la empresa forestal nos hizo seña para que nos arrimemos a la mesa y la comida empezó a llegar en grandes cantidades. El arroz, omnipresente y también algo de pollo y pescado asado. También unos rols de verdura. Al final, el jefe de los operarios pagó la cuenta de todos, que incluía el uso del baño que era en un chiquero detrás de la casa. los chanchitos y su madre enorme andaban dando vueltas alrededor de la mesa buscando sobras de comida pero con el hambre que todos teníamos a nadie se le caía nada.

Seguimos viaje. Eran las tres de la tarde y se hicieron las cuatro y las cinco y no llegábamos a ningún lado. Siempre pensamos que iba a ser la próxima parada pero no… el viaje seguía. La verdad es que teníamos pensado seguir esa noche misma viaje hacia Hanoi pero el viaje se había hecho demasiado largo por lo cual decidimos con el brasilero quedarnos en Vindt a pasar la noche y al otro día ir hacia Hanoi. El problema era que Vindt no era una ciudad turística por lo que no encontrábamos fácilmente las comodidades que los turistas solemos necesitar: la primera, un hotel.

Fuimos a buscar hotel primero y en muchos lugares nos pedían dejar el pasaporte en la recepción por una normativa del gobierno, cosa que no nos gustaba demasiado.  Llegamos a un lindo hotel, con wifi y atendido por una familia con un bebe hermoso que nos hacían sentir muy cómodos. Fuimos a la estación de tren a ver horarios de trenes para Hanoi pero no entendíamos nada y nadie hablaba inglés. Creímos entender algunos horarios y nos fuimos a buscar algo para cenar. No encontramos demasiado. Solo una panadería con unos pasteles deliciosos y buenas tortas. Vietnam fue colonia francesa y han heredado de ellos la riquísima tradición en pastelería… pero aquí, a diferencia de Paris, a bajo costo.

A dormir cómodos luego de un largo día de viaje…. mañana nos esperaría nuevamente un día arriba de un bus.

Día 25. 22 de enero de 2011… viajando a Hanoi (otro día más!)

Nos despertamos a las siete de la mañana para salir temprano hacia la estación de tren. Desayunamos un típico desayuno vietnamita. Con sopa, arroz y algo de carne asada. La verdad que no parecía un desayuno pro bueno, logramos un cafe y un omelette como gentileza de la familia que atendía el hotel. Un comentario aparte: el café fue el peor que probaría en mi vida. Horrible realmente.

Fuimos con las mochilas a la estación de tren y nos enteramos que había habido un accidente por el cual no se sabía con cuanta demora iba a salir. Nos miramos con Andreas, el brasilero, y decidimos automáticamente ir a la terminal de buses para llegar a Hanoi. Nos decían que quizás el tren saldría hoy o quizás mañana… demasiado tiempo para nosotros.

Entre una cosa y otra el tiempo fue pasando y llegamos a la estación de autobuses a las diez de la mañana. Salía un micro a Hanoi justo en ese momento y sin pensarlo mucho lo tomamos. Al subir nos dimos cuenta que era el micro más extraño en el que íbamos a viajar en nuestras vidas: era un servicio cama y por lo tanto al subir veíamos que en el interior del micro en vez de asientos había todas camas de hospital, una al lado de la otra, tipo reposeras en realidad. Realmente muy bizarro pero cómodo. El viaje iba a ser de cinco horas pero terminaron siendo más de ocho.

Supuestamente íbamos a llegar a Hanoi en cinco horas pero no fue así. Cada vez que alguien quería comprar algo parábamos y paramos dos horas para comer. Cruzamos por pueblitos y ciudades pero no llegábamos nunca. Paramos en un lugar para almozar atendido por un simpático grupo de adolescentes que no paraba de sacarnos fotos. Se ve que llegaban pocos extranjeros por ahí.

Seguimos viaje y casi a las siete de la tarde llegamos a una de las terminales de autobuses de Hanoi. No teníamos idea donde estábamos porque en la ciudad hay varias terminales y nadie nos podía indicar el nombre de la que era. El tránsito en la ciudad es un caos y cruzar una calle realmente cuesta.

Tomamos un taxi desde la terminal hasta la dirección del Hostel y tardamos más de una hora en llegar pero el  hostel era un paraiso luego de tanto viaje. Una caso antigua remodelada, con billar, restaurant con una buena carta, sala de tele, wi fi en todos lados… Hanoi Backpackers es un lugar para recomendar. Salimos a dar una vuelta al vecindario pero luego el cansancio nos venció pronto. Mejor, a dormir…

Una Respuesta en “Vindt

  1. Pingback: Memorias del sudeste asiático… « Viajando ando... (polviajero.com)·

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s