Singapur

04-01-2011 – A la ciudad de los Supersónicos… de viaje a Singapur.

Habíamos sacado pasajes para viajar a Singapur el día de ayer. Supuestamente eran tres horas de viaje pero claro, como siempre sabíamos que se iban a hacer más. Nos levantamos a las siete de la mañana listos para salir, en la recepción del hostel otra vez no había nadie así que tuvimos que cobrarnos nuestros 50 ringgits de depósito en latitas de gaseosa de una máquina.

Desayunamos en la terminal de autobuses y a las nueve de la mañana ya estábamos de viaje nuevamente, esta vez hacia Singapur. Por suerte el bus tenía aire acondicionado porque el calor que hacía hoy era insoportable. A las dos horas paramos en la ruta para almorzar y aproveché que en la ultra moderna estación había un negocio de anticuarios y cobré unas monedas chinas antiguas. Seguimos camino y alrededor de la una del mediodía cruzamos la frontera de John Barú. Del otro lado, nos esperaba el país de los supersónicos: Singapura…

Según cuenta una leyenda malaya que un príncipe de Sumatra vio un león mientras visitaba la isla de Temasek y basado en su buen presagio, fundó a allí la ciudad del León (Singapur).

Singapur fue colonia del imperio británico por muchos años hasta que los japoneses la invadieron. Luego del régimen del terror aplicado por los japoneses, el partido socialista de acción popular llegó al país a la independencia y gobernó por treinta años. Durante estas últimas décadas, Singapur se convirtió en la ciudad del futuro… literalmente.

Llegamos a Singapur luego de cuatro horas de viaje aproximadamente. El autobus nos dejó en la terminal de la calle Lavendeer… en esa misma calle estaba el hostel pero la verdad que nos costó encontrarlo: no habíamos anotado ni el número de casa ni el teléfono… somos gente muy capaz!!! caminamos para un lado y para otro hasta que encontramos en la calle una conexión wi fi que nos permitió recuperar estos datos tan valiosos… y no estábamos tan lejos! pero bueno, por suerte en la ciudad del futuro hay wi-fi por todos lados…

Literalmente tiramos las mochilas en el Little Dot Hostel y nos fuimos a caminar por la ciudad. Empezamos por el barrio hindú…  un barrio bastante desordenado, repleto de templos multicolores, un lugar muy distinto a la imagen que uno tiene de Singapur. El templo de Sri Veermakaliamman con un buda sentado de 15 metros de alto y luego el templo taoísta LEONG SAN SEE de 1917 fueron uno de los que más me impactaron.

El recorrido nos fue llevando luego a entrar en otro templo hindú donde se estaba haciendo una ceremonia con incienzos y velas… los cantos, las mujeres orando, realmente una multitud de colores. Un lugar fantástico.. poco a poco igual nos fuimos metiendo en la parte más moderna de la ciudad… almorzamos en un shopping interminable, de muchos pisos… el patio de comidas solamente tenía tres pisos, un verdadero paraíso del consumo. Recorrimos luego un pequeño mercado donde aproveché para comprar un par de ojotas porque el calor que hace en la ciudad hace que sea imposible soportar las zapatillas…. (pensé que esas ojotas no iban a durar nada pero la verdad que ya se bancaron varios viajecitos).

Llegamos luego de una larga caminata a Mariba Bay, el muelle con el skyline de la ciudad (es decir, la calle de los rascacielos). Un lugar muy futuristas, repleto de barquitos y yates, con unas moles de plomo erguidas hacia el cielo interminables. Llegamos así a la estatua más famosa del país: la estatua de Merlion, una rara criatura híbrida entre león y pez, diseñada en la década del setenta como una imponente fuente, ícono de la ciudad.

Recorrimos Clarke Quay, el barrio marítimo de los rascacielos… abrumante realmente. no nos alcanzaban los ojos para mirar tan alto y formas tan extrañas. Caminamos mucho hoy así que nos dimos como premio un enorme café helado en Starbucks… nos volvimos luego hasta el hostel en metro.

El metro de Singapur amerita un párrafo aparte. El lujo y la tecnología con la que está dotado resulta increíble. Cintas para no caminar ni un paso, modernas máquinas expendedoras de boletos, plasmas que indican la frecuencia de los trenes, señales digitales que indican donde se ubicarán exactamente las puertas, el orden de la gente para subir… muy distinto todo a nuestra triste realidad cotidiana en los subtes de Buenos Aires.

Llegamos de vuelta al hostel cerca de las ocho de la noche. Singapur nos había sorprendido: primero con sus templos, luego con los rascacielos y luego el metro. Caminamos mucho pero valió la pena. La cena fue en un mercadito local a pocas cuadras del hostel… unas alitas de pollo al asador que fueron escasas pero sabrosas… lo mejor fue una bebida que encontramos: pulpa de ananá super fría y deliciosa. Antes de dormir, reservamos hostel y vuelo para nuestro próximo destino: Tailandia…. luego el sueño nos ganó rápidos y era apenas el séptimo día de vacaciones. Quedaba mucho aún.

05-01-2011. En Singapur… el viaje sigue

Hoy aprovechamos para hacer un poco de fiaca. Veníamos de varios días de madrugones y caminatas muy largas. Está bien descansar un poco, al fin y al cabo estábamos de vacaciones. Alrededor de las once de la mañana salimos con destino al zoo de singapur. todo recomiendan la visita al zoo como un “must” de la ciudad y efectivamente valió la pena. Como todo lo demás en esta ciudad, está perfectamente organizado: los recorridos por las pasarelas ambientan perfectamente el hábitat de los animales, monos y algunos otros bichos dan vuelta libremente cruzando frente a los ojos sorprendido del turista… en los boxs de vidrio para observar algunos animales hay aire acondicionado… que es muy necesario, no es una exageración futurista! la gente se agolpa ahí en la calurosa tarde.

Dos paradas destaco particularmente en todo el recorrido que realizamos en el zoo: la visita a los babuinos, unos monos divertidísimos y alborotado y la visita a los tigres blancos, amos y señores de la selva singapurense.

El paisaje que rodea al zoo es bellísimo también. Mucha calma realmente. Avenidas que van zizagueando la selva en perfecto estado. Río y mucho verde alrededor. Nos volvimos a la ciudad en metro (MRT)  hasta el barrio chino. Aprovechamos para visitar un par de templos allí y la lluvia nos corrió hacia un outlet de tecnología. Las cosas no están tan baratas como se dice pero la diversidad que hay es impresionante. Seguimos caminando luego para llegar nuevamente a Marina Bay pero esta vez, de noche.

Recorrer la ciudad de noche es maravilloso. La caminata fue larga pero valió la pena. A pesar de la llovizna, las postales de los rascacielos iluminados son imborrables. De noche, Singapur es todavía más linda que de día. Los rascacielos van tomando diferentes tonalidades dado que la iluminación pública de la ciudad cambia cada cierta cantidad de minutos: diferentes colores se suceden pasando del amarillo al verde, luego rojo, luego azul… nos tomamos un colectivo para volver hacia el hostel. Nos costó encontrar el plano y descifrar el camino del bus pero lo logramos… llegamos al hostel y comenzó el ritual de internet, ducha, cena y a dormir… habíamos resuelto volar a phuket al día siguiente en vez de cruzar todo malasia en autobus para llegar a las playas del sur de tailandia. los viajes se hacen largos acá y sobre todo, no queríamos cruzar fronteras por tierra… con una tarjeta de crédito, esto se solucionaba fácil.

Una Respuesta en “Singapur

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