Día 39 – En Barco por el TONLE SAP
4 de enero de 2011
Para viajar desde Siam Reap a Phnom Penh hay dos opciones: autobús o barco. Supuestamente el autobús es más rápido que el barco y más barato pero optamos por el barco dado que consideramos que es mucho mejor el viaje. A las seis y media de la mañana nos pasaron a buscar en una combi para llevarnos hasta el puerto. En realidad, dimos bastantes vueltas hasta llegar al puerto. Estuvimos recorriendo hoteles esperando a turistas que no estaban listos aún y luego llegamos al puerto y tuvimos que seguir esperando. En vez de salir a las siete de la mañana como estaba supuestamente programado, salimos a las nueve de la mañana.
El barco era una antigua embarcación, muy angosta, que tenía un amplio interior donde se ubicaron sabiamente todos los locales que viajaban. Los turistas nos ubicamos todos en el techo de lancha. Teníamos para agarrarnos de una baranda muy angosta para agarrarnos y que las cosas no caigan al agua y si queríamos ir al interior del bote, había que hacer equilibrio por el borde, toda una osadía… mejor quedarse tirado en el techo sacando fotos.
Ni bien partimos, empezamos a navegar por estrechos canales del Río Tonle (Tonle Sap). Allí la lancha iba despacio, navegando entre juncos, y al costado habitantes de aldeas pescaban en pequeños botes. Luego, cuando salimos al enorme lago de Camboya, la lancha empezó a tomar una gran velocidad. En el lago viven aldeanos en casas flotantes. El paisaje era bellísimo pero con la velocidad que tomaba la lancha era mejor meterse por un rato adentro porque además nos estábamos empapando. El sol pegaba fuerte encima, nos bronceamos bastante durante el viaje. Cada tanto parábamos para que la población de las aldeas reciba alguna encomienda o bien para que la gente local suba o baje de la embarcación. A veces ni siquiera llegábamos a los pequeños muelles de cada población sino que la lancha paraba y la gente se acercaba con botes a buscar a sus familiares.
Al avanzar camino a Phnom Phem nos íbamos encontrando con la Camboya real, dejando atrás a la archi turística Siam Reap. Lo que abundaba era la pobreza y la vida campesina de este país era realmente una vida de supervivencia. Los pescadores pasan horas en el río buscando sustento para sus familias y las chozas en la margen del río dan cuenta de la compleja situación económica que atraviesa gran parte de la población.
Llegamos a Phnom Phem a las dos de la tarde. Fueron casi siete horas de navegación El viaje fue bellísimo y sirvió para pensar, hacer balance de todo lo vivido en el viaje. Hubo muchos momentos de silencio que a veces son buenos. Llegamos al muelle de la capital de Camboya y había un señor con un cartel con nuestros nombres esperándonos. Nos llevó en tuc tuc hasta el hostel, y salimos a caminar un rato. No pudimos entrar a muchos lugares porque eran casi las cinco de la tarde cuando salimos y todo ciera temprano. Recorrimos la avenida que bordea al río, donde transcurre gran parte de la vida de la capital camboyana
A la noche nos quedamos charlando en unas mesitas de un bar al lado del hostel, atendido por un alemán que tiene un par de hostels por el mundo y siempre vive en verano. Un groso. El hostel era bien básico, no había camas, solo colchones en el piso pero había algo fundamental: wi fi!. Nos quedamos charlando con una italiana y luego de unas cervezas terminamos cantando la canción del Mundial de Italia 90 y de Eros Ramazotti. Al final, muy tarde nos fuimos a acostar. Estábamos muy cansados pero había sido un día fabuloso, como todos los demás, en el sudeste asiático.





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